Jaime de Olano es un buen hombre que llegó a Viveiro por vía marital, abogado, de cierto prestigio, y, a juzgar por las quejas y pesadumbres que se oyen por doquier, sólo le conocen en su casa a la hora de la merienda. Esto es así. Sin embargo, no ha sido ello dificultad alguna para que el Partido Popular de Viveiro le hubiese situado en un muy honroso segundo puesto de salida en las candidaturas de las elecciones municipales. Sin embargo, a pesar de ser una decisión aparentemente consensuada tanto por los órganos municipales como provinciales del partido, las quejas de ese buen puesto han surgido, ya desde un primer momento, desde el interior de la máquina política del PP y de sus propios afiliados, indígenas de Viveiro.
Podemos, amigos, ver cómo la masa del partido ha claudicado, y no solamente desde el punto de vista vivariense, sino que desde la misma provincia. Y ha cedido ante la figura de César Aja, valedor de Jaime de Olano. Éste último se postula como delfín del primero, y podríamos columbrar, a lo lejos, una más que aventurable candidatura de Jaime a la alcaldía de Viveiro, si bien esto es una predicción muy a largo plazo, y tenemos que tener en cuenta que en esto, como en la predicción meteorológica, no podemos adelantar mucho.
Cruces deberían estar haciéndose en el partido local. Un Partido Popular que en sus bases está profundamente ofendido con ya no que se coloque a un "no vivariense" en las listas al Congreso por la provincia de Lugo —hay que entender que lo que se representa es a la provincia, y al fin y al cabo es la directiva provincial quien elige a los representantes—. Lo que de verdad ha resquebrajado la moral interna del partido, y esto en muchos ámbitos, ha sido la historia que le ha tenido que tocar vivir como entidad. Ha sido un polvorín al borde del estallido, y gracias que solamente explotaron las bombitas que luego se dedicaron a constituir iVi. Lo que supuso otro duro golpe fue la batalla interna, que desgajo en dos trozos, si bien muy desiguales, al PP, a causa no ya de que Guillermo Leal no hubiese cumplido un pacto de caballeros concluido en el vientre del PP provincial para que el alcalde de O Vicedo ocupase un puesto en la diputación; sino que Guillermo Leal no era precisamente leal en sus tareas de oposición. Y no sólo se resquebrajó la unidad del partido a nivel local, sino que el PP en esos momentos, tuvo la peor cota de representación institucional en el Concello, con únicamente dos concejales verdaderamente leales al PP, lo que supuso un resquebrajamiento del PP como grupo político municipal.
Otra ofensa que se va a tener en cuenta por muchos integrantes del PP local es el relevo que existe ahora. Se releva, precisamente, a quien ha demostrado ser la acérrima defensora de César Aja ante la institución municipal en las horas más bajas; se releva y no precisamente para dar protagonismo a Aja como alcaldable, sino por meras exigencias de reparto personal en los puestos de las listas electorales. Mariña Gueimunde, senadora, deja definitivamente su escaño; y su valedor César Aja, de quien ella fue relevo y defensora, ahora introduce en el Congreso de los Diputados —que no en el Senado— a aquel que todos critican, y no precisamente por lo que es o deja de ser, sino por no haber nacido en Viveiro, y no ser de aquí. ¡Has dado, Jaime, con un pueblo que exige buena dote para contraer matrimonio!
Si algo debería quedar muy claro es que Jaime de Olano no va a representar a Viveiro únicamente ante el Congreso, sino a integrar éste por la circunscripción electoral de Lugo. Pero también tienen que quedar claras una multitud de cosas, o por lo menos deberíamos iniciar el debate preguntándonos lo básico en esta materia. En primer lugar ¿cuál es el papel que hoy por hoy juega César Aja en el Partido Popular, tanto a nivel gallego como nacional? Constatamos que los méritos políticos de Olano no son suficientes como para hacer que integre ningunas listas electorales. Asimismo sabemos que el mero hecho de ser abogado no supone un plus en un partido que estará plagadito de ellos. También vemos que Mariña Gueimunde ya ha tenido que ceder una vez ante el coruñés, naturalizado vivariense por razón de su matrimonio, con la cesión del segundo puesto en las elecciones municipales pasadas. César Aja, a nivel local, aunque sea muy criticado hasta por sus propios colegas de partido en bares, tabernas y otros abrevaderos; no deja de ser un hombre poderoso y con mando. Tanto como para hacer de las listas municipales lo que él pretende; y tanto como para que las bases de su partido no se ocupen ni de reclamar sus derechos o protestar. Y aquí rompo una lanza en favor de César Aja: pues si los afiliados no protestan en sus órganos internos… ¿a qué viene tanta queja por las calles? Sin embargo, entiendo el enfado.
En segundo lugar, el poder de César Aja no alcanza sólo el nivel Viveiro o la época Fraga. Si, amigos: el poder de César Aja se extiende, en el lugar y en el tiempo. Es poderoso a nivel provincial y gallego. Es poderoso a nivel nacional —no olvidemos que estas elecciones son Generales, para todo el país, una hora menos en Canarias—; y es poderoso habiéndose ya retirado de la vida pública su padrino político Don Manuel Fraga. Es poderoso aún habiendo pasado 8 años desde su último mandato. Y es poderoso habiéndole usurpado un bipartito por ya dos veces la alcaldía de Viveiro. No podemos, amigos, hacer otra cosa que extrañarnos, porque muchos líderes políticos, en esta tesitura y con estos precedentes, estarían ya liquidados y quemados por las direcciones de sus partidos. Sin embargo, César Aja conserva intactas sus facultades y poderes dentro del Partido Popular. La masa de afiliados es incapaz de poder hacer frente a sus designios, por mucho que los deteste, y se contenta con murmuraciones más o menos veladas. El gran César se mantiene incólume, con todos sus poderíos y armamento político, siendo capaz para el diseño de una lista electoral y logrando que en ella entre un neófito sin éxitos políticos previos.
En tercer lugar, ese poder irresistible y fuerte ha desplazado, una vez más a Mariña Gueimunde, de la que muchos estaban orgullosos por haber podido convertirse en Senadora. Pero habrá que tener en cuenta que ello ha sido gracias a César Aja. Hay un refrán muy bueno para estas ocasiones: quien te cubre, te descubre. Y vemos que así ha sido. Cierto es que para muchos ella no era una buena candidata, ni para Concejal, ni para Senadora. Otros han argumentado que adolecía de los mismos defectos de Jaime de Olano —no haber tenido experiencia política previa, mucho menos éxito, incluso prejuicios personales contra ella—. No obstante, no podemos negar que ha sido una pieza clave para el PP local cuando se encontraba en su punto más flaco, y ella aguantó con tesón, tragándose los sapos que nadie otro se ha tenido que tragar en nuestro pueblo. Simplemente por eso debería mantenerse en su puesto de salida para el senado, siendo esta opinión de muchos otros. Pero sabemos, y de buena tinta, que algo ha pasado con Mari. El habérsela saltado para la elaboración de cualquiera de las listas para estas elecciones ha sido noticia que ha corrido en el PP gallego, y ha causado extrañeza en muchos sectores del mismo, sobre todo en los de la militancia. No estaría demás que se hubiesen justificado, unos y otros, y una pública comparecencia de César junto a la aún Senadora, serviría para acallar numerosos rumores de quiebra, que ya habían surgido durante la campaña electoral para las municipales de mayo.
En resumen, queridos amigos: ha vuelto la interesantísima vidilla electoral, que aporta al municipio color y sabor. El ejercicio de las lenguas y los razonamientos inverosímiles se ha puesto otra vez en marcha, y toca, dentro de menos de un mes, elegir a quien queremos por representantes en Madrid.
Desde Consulado Garamanta estaremos muy al loro de todos los movimientos.
Recibid un fuerte abrazo, queridos lectores.



