 |
| Fuente: www.varianteviveiro.com |
Estimados lectores:
No quiero dejar que decaiga la opinión sobre un tema que ha sido como un torbellino que pasó por nuestras casas, que se inmiscuyó en todas las conversaciones y que ocupó un puesto relevante en la opinión de todos los vivarienses. Se trata del tema de la tan famosa variante a su paso por Magazos, y el proyectado enlace con la carretera actual.
Así, en nuestras casas hemos recibido todos un panfleto, editado a todo color, en el cual se pedía el voto a favor de unos u otros candidatos, que defendían las posturas sostenidas por la comisión que se postula contra el enlace y la modificación del trazado de la vía de alta capacidad. Tal vía lleva camino de no construirse jamás, y los vivarienses saldremos, como siempre, por corredoiras y congostras hacia cualquier lado.
“... para que nas próximas eleccións municipais nos axudes co teu voto a que este trazado non se cambie ...”
Pues bien. Las elecciones municipales han sido, los presuntos afectados han entrado en el juego político luchando por favorecer los intereses propios y legítimos de una parroquia de nuestro concello, y la sorpresa invadió a cualquier vecino con dos dedos de frente. Resulta que en la mesa electoral de Magazos, César Aja, contra quien, sin duda alguna, se dirigían los opúsculos, resultó victorioso en número de votos. ¡Qué contrariedad!
Muchos vivarienses de bien se sintieron profundamente confusos, pero muchos más, que creyeron un discurso fundado en legítimas aspiraciones, se sintieron burlados. Así lo expresaba un convecino que decía que, debido a la propaganda librada en prensa y por correo, sentía como suyas las pretensiones del vecindario de Magazos. Aducía un refrán de sentido solidario: hoy por ti, mañana por mí; pero en este caso se preguntaba quien estaba detrás, y cómo se pedía, con tanta profusión de medios y esfuerzos, lo que se pedía, cuando, y con toda la razón, César Aja no debería conseguir ni un voto en Magazos, y ganó. No le falta razón a este buen hombre.
Y nosotros nos sumamos, desde aquí, al parecer de este vecino. Desde los resultados electorales, nada se ha sabido de la comisión contra-variante; comisión que se arropó por muy diversos colectivos vecinales y asociativos, que expresaron su solidaridad y cercanía con este movimiento, sin duda recordando el refrán que antes he citado. Tronó esa comisión desde todas las atalayas que tuvo a su disposición, e incluso alegó, ayudada por la empresa que, casualmente, también realizó el plan de ordenación urbana de Viveiro. Alegó mediante un informe que tiene las cuentas de la lechera, y cuyo cualquier parecido con la realidad es mera casualidad.
En dicho informe, que cualquiera puede buscar en la página
www.varianteviveiro.com, se hacen los cálculos sobre una situación ideal de tráfico, con una velocidad media estimada para recorrer toda la Travesía de la Marina de 40 km/h, obviando, como parece ilógico, la existencia de semáforos, densidad de tráfico, aparcamientos en doble fila, embotellamientos y atascos habituales —esto lo digo ajustándome a la realidad que todos sufrimos diariamente— y obviando también que la velocidad de las vías rápidas suele ser de 100 km/h y no 90 o 70, como consta en dicho informe. Bien es cierto que
el que paga la banda pide la música, y quienes han pagado el informe —nada imparcial, bien es cierto— han pedido que se justificara la inutilidad del enlace planteado.
Yo quisiera llamar la atención sobre situaciones cotidianas que todos conocemos, y me gustaría que opinaran sobre si les parecen descabelladas, ejemplos de laboratorio, u ocurrencias del momento:
Imagínense un vecino de Chavin, Landrove o Galdo, que, ojalá que no, sufre un accidente. Necesita ser trasladado urgentemente a Burela en ambulancia. Supongan que estamos en julio, agosto, Navidad, Carnavales o Semana Santa. Súmese a la afluencia de gente y a la densidad del tráfico, el uso que en algunas de esas fechas se le da a la Travesía, aprovechada para verbenas, desfiles y procesiones, cortando el tráfico. Todos hemos visto en ocasiones que la ambulancia pasó por medio de desfiles, pero nunca ha llegado a pasar por encima de coches y tráfico pesado. ¿No sería conveniente un enlace intermedio que aliviase el tránsito, y aún permitiese un rápido trayecto? Esté en Magazos o esté en Xunqueira. Es justo que los vecinos se defiendan: pero deberían proponer alguna alternativa, en beneficio de todos. ¿No sería beneficioso para todo el mundo el tal enlace? ¿Acaso no se tarda más de 10 minutos, y de 15, e incluso 20, a veces, en recorrer toda la Travesía, entre embotellamientos, semáforos e impertinentes agentes urbanos regulando el tráfico?
Imagínense las industrias de Viveiro: están situadas en Celeiro, Chavín y Landrove. Supongan que, como ahora, no hay tal enlace en Magazos: toda la producción que sale en camiones desde Landrove y Chavín se vería abocada, para salir con dirección a Xove, a recorrer en sentido contrario unos cuantos kilómetros, que, con la existencia del enlace en Magazos saldría directamente a su destino, evitando cruzar el casco urbano.
Imagínense que en el polígono industrial de Landrove se sitúa una empresa de transformación de la pesca de Celeiro: ¿Por que habrían de ir los camiones que portasen la materia prima hasta el enlace de la Arredoada, pudiendo salir en Magazos? ¿Acaso no debería existir otro enlace antes del casco urbano, viniendo desde el norte? Imagínense que, también desde el polígono de Landrove, pudiese salir mercancía hacia un posible embarco en Celeiro, como ahora ocurre con la madera ¿no sería conveniente apartar todo ese tráfico pesado, sin duda en tránsito únicamente, de la Travesía?
Con estos tres ejemplos quiero destacar la conveniencia vital que tiene la construcción de uno e incluso dos enlaces —uno al norte de Viveiro, y otro al sur— para el desarrollo económico de nuestro municipio y también para la comodidad de los vecinos, e incluso para situaciones en las que el tiempo y la rapidez prevalecen sobre cualquier interés, público o privado. Sea donde sea, sea al precio que sea, y pise las fincas que pise.
Cierto es que los vecinos de Magazos tienen un derecho a la preservación de su patrimonio, y no tendrían que asumir con pérdidas lo que para todos es un beneficio. Pero para eso se inventaron las indemnizaciones y las expropiaciones, las que, por cierto, se llevan a cabo para cosas de muchísima menos importancia y en provecho de unos pocos, que no de toda la comunidad, como puede ser el paso de una línea telefónica para una casa particular, la instalación de molinos aerogeneradores; o, lo que es más sangrante, el paso de líneas eléctricas subterráneas o de alcantarillados por fincas particulares y sin ni siquiera haber pedido una simple autorización verbal previa, como de ello tenemos noticia que ha sucedido en diversas parroquias del ayuntamiento, y por orden y mandato directo del Concello.
Y por otra parte está la afrenta directa que hemos sufrido, en colectividad, por esta entrada en la vida política de unos particulares que se erigieron en defensores de los intereses de toda una parroquia. Parece que no defendían los intereses de todos, sino que de unos pocos, de una forma indecorosa, a juzgar por los resultados. El comentario que, en su día, vertió en La Voz de Galicia el columnista Ernesto Pombo, ahora, y más que nuca, está fuera de todo lugar y certeza; se ha transformado, en virtud del resultado electoral en Magazos, en papel mojado. Las reivindicaciones de los vecinos han quedado enervadas radicalmente por la actuación de los parroquianos y electores.
En un anterior post he dicho, y creo que con certeza, que el problema de la variante a su paso por Magazos no es un problema político ni social: era y sigue siendo, en puridad, un problema estrictamente jurídico y administrativo, que debería ser resuelto por las vías pertinentes. La introducción del mismo en la campaña electoral ha politizado la situación, y no nos extrañe que ahora, los miembros de la plataforma, sean considerados políticos antes que afectados por una situación jurídico-adminsitrativa. Y si políticamente han actuado, creemos que políticamente también responderán —y han respondido— con un doble resultado: sus pretensiones acerca del voto no han tenido suficiente éxito ni en Magazos ni en el conjunto del ayuntamiento. Y si la segunda parte del resultado era justificable, no así la primera.
Cierto es que, en casa del herrero, cuchillo de palo; pero en este caso, el haber obrado tan en contra de sí mismos, de sus propias palabras —por escrito, que siempre son más palabras que si fuesen meramente de voz— supone una ofensa y una burla pública tanto contra los propios convecinos de Magazos que no apoyan con su conducta a la plataforma, como a todo el electorado de Viveiro, que nos hemos visto envueltos en un hilarante o conmigo, o contra mí; que quedará reflejado, con letras mayúsculas, en el dietario del oprobio vivariense.
Queda, amigos, en el aire lo que la Xunta va a hacer. Y por el bien común, deberían hacer no sólo uno, sino varios enlaces. En Magazos, o donde cuadre. Que no tire ni una casa ni prive a ninguna familia de su hogar. Fincas, que pise las que tenga que pisar —con la correspondiente indemnización—. Porque, lo que hay en España, es de los españoles.
Recibid un afectuoso saludo.