Después de una semana movidita, y cierto descanso, retorno con todos ustedes. Agradezco que en poco más a menos, un mes, hayan venido a verme a este espacio más de 750 veces. También les digo que pueden opinar con total libertad: aqui no se censura. Y a veces se echa en falta un punto de vista distinto al propio, que dé dinamismo a la cosa.
Pues iba a decir…
Cada día que pasa se pone más jugosa para la alcaldía de César Aja, y es que hoy apareció en la Voz de Galicia, la inquietante novedad de que el anacrónico partido —lleno de idealistas, cosa buena— Izquierda Unida, non da xuntado xente para que concurra en su candidatura. Lógico, ¿conocen ustedes a más de dos votantes de IU?
Pues iba a decir…
Cada día que pasa se pone más jugosa para la alcaldía de César Aja, y es que hoy apareció en la Voz de Galicia, la inquietante novedad de que el anacrónico partido —lleno de idealistas, cosa buena— Izquierda Unida, non da xuntado xente para que concurra en su candidatura. Lógico, ¿conocen ustedes a más de dos votantes de IU?
Orlando Expósito, líder donde los haya, adalid y defensor de las truchas muertas en el Río de Xunqueira —¿nadie recuerda el episodio?—, de la verja mal pintada, el tapamiento del socavón y el adoquín levantado; el mismo Orlando que arremetió contra un empresario local por un intento de soborno que quedó sin condena en el juzgado —tal vez porque nunca haya existido tal soborno—; el mismo Orlando que llamaba en los plenos a nena esta a la Teniente de Alcalde, María Loureiro, —con el correspondiente rapapolvos del Alcalde—; Orlando Furioso; Orlando de Triana. Vamos, nuestro Orlando de toda la vida, y no es el del tomate frito.
| HONORATISSIMO·VIRO·ROTOLANDVS·EXPOSITO PRIMVM·ÆDILEM·EX·ANTIQVITAS·VIVARIENSIS |
Ni que decir que sus aportaciones a la política municipal siempre han sido de agárrate que arranco; saltándose a la torera cualquier principio político que determinase la competencia municipal, y poniendo remedio en todas aquellas cosas que no quedaban al dominio del Ayuntamiento. Por otra parte, no era menos común que se ocupasen las partes finales de los plenos con preguntas y ruegos de Orlando —partes que ahora quedarán vacías—. Aunque parezca que no, nos apena bastante quedarnos en la corporación sin un concejal de este estilo, que aportaba bastante frescura al debate, y, por lo menos, distensión. Es ya algo típico, y nos va a costar acostumbrarnos a su ausencia. El ayuntamiento ya ha encargado un cuadro a un conocido artista local —¿será Regal?— para exponer en la galería de retratos de responsables de la oposición de Viveiro. He aquí arriba las pruebas.
Desde otro punto de vista, el punto de vista del PP, la cosa interesa y mucho: no olvidemos que gracias al voto favorable de Orlando, Melchor Roel se hizo con la Alcaldía en su primer mandato, y bien sabido que el gobernar es como comer y rascar… La segunda parte, de la que no hay niguna buena —y a los hechos me remito— fue de carrerilla y aprovechándose del buen gobierno, contenido y moderado, que logró hacer junto a sus socios del BNG. Pero no menos importante fue Orlando. Recordemos que él mismo denunció en la prensa un soborno por el que nadie fue condenado. Recordemos que votó a un alcalde que cambió de opinión y de partido —lo que soezmente se conoce como tránsfuga—, y votó tapándose la nariz, pero con la clara consigna de su partido y sus superiores: ne pas de quartier alla droite! Recordemos que esta consigna fue la que sacó a César Aja de la alcaldía; y que en aquel momento, detractores como partidarios quedaron atónitos por partida doble. Contra todo pronóstico un alcalde con aspecto desgarbado accede al primer cargo municipal, y pocos días después se compra su primer traje para asistir como Dios manda, representando al Concello, en la Procesión de Corpus. ¡Ahí es nada!
Este ha sido un escollo que se queda por el camino y en la crónica chica de un pueblo bastante costumbrista. Se queda, como se dice ahora, en el ámbito de lo local. Ha tenido su importante transcendencia, y tememos que para mal: las cuentas del ayuntamiento, que tan mal estaban en el mes de junio del 2003, no están mucho mejor ahora, 8 años después; acaso bastante peor. Han ocurrido bastantes anécdotas y la historia menuda de un pueblo ha sido escrita semana a semana en el Heraldo. Puede ser que, de forma paralela a esta ausencia de Izquierda Unida, rolen los vientos de la actualidad vivariense, y se cambie de forma significativa el gobierno del municipio. Por lo menos podemos adelantar que se prevé una agitada corporación, con rivales políticos a tres bandas, y en la que, a pesar de todo, Bernardo Fraga jugará un papel poco relevante, condenado ya, de antemano, al ostracismo de la prensa, puesto que el papel lo ocuparán, como no, César, Melchor y Guillermo. Esperamos que todos ellos tengan traje, y que Corpus no les pille desprevenidos.
Y he llegado a Guillermo. Por comparación, si Orlando se va y Izquierda Unida queda descabezada y sin posibilidades de presentarse por no poder alcanzar una lista competente, dentro de un partido político que tiene una historia, unos afiliados y un ámbito de acción bastante grande; dentro de un partido político que cuenta con representación en el mismo Congreso de los Diputados, y hasta no hace mucho contaba con representación en el Parlamento de Galicia. Digo que, si Izquierda Unida, en Viveiro, es Orlando Expósito, imaginémonos quien es iVi. Independientes de o por Viveiro se ha construído alrededor de la figura de Guillermo Leal, haciéndose bandera de la ecuanimidad y la actuación justa, lejos ya de las siglas del PP. Lo que resulta extraño es que cinco concejales se hayan pasado de un partido a otro, como si antes no fuesen del PP, detrás de Guillermo Leal, que como el Flautista de Hamelín, se los ha llevado con otras músicas, que no son las mismas que bailan Mariña Gueimunde y Celestino García. Tiene mucho interés, y es lo que podemos aplicar por analogía, lo que ha pasado en Xove.
Todos recordamos que Xove tenía un Alcalde veterotestamentario, que venía ya del franquismo. Un alcalde que logró prosperidad para ese municipio, por la única suerte de que tuvo Alúmina-Aluminio, ahora Alcoa, implantado en su ayuntamiento. Resultaba sencillo ser Alcalde de Xove. Todas las casas con teléfono, agua corriente y alcantarillado: el primer ayuntamiento de Galicia en conseguirlo, en el año 1985. Becas municipales para sus estudiantes, la primera piscina pública de A Mariña —ahora la tiene hasta Orol, deben ser baratas…—, a la que todos mandamos a nuestros hijos a aprender a nadar. En fin: Xove iba bien. Un buen día, allá por el año 2007, Jesús López se enfada con la Xunta de Fraga, porque no hay autovía mariñana, y da el portazo, largándose el partido y creando uno nuevo que se llamó AVEXO. Concurren a las elecciones municipales de ese año, seguros de su victoria, y hete aquí que pierden estrepitosamente, ganando de nuevo la alcaldía el PP, aunque de forma pírrica. La inquina que en aquellos momentos tenía este partido independiente con el PP llevó incluso a Jesús López a proponer pactos con PSOE y BNG para impedir que el PP gobernase en Xove, aunque fuese al coste de perder su alcaldía. La cosa estuvo muy cerca, pero al final todo se desinfló y una cadena de dimisiones de los candidatos de AVEXO lograron que no cuajasen los pactos y que gobernase el PP. Jesús López, antiguo alcalde de Xove, fue el primero en irse, y quedó descabezado una formación política que parece que nació muerta, a pesar de su buen resultado inicial. Hace unos días, AVEXO comunica que no concurrirá a las elecciones municipales del 2011, puesto que PP y AVEXO todo es uno. La prematura ausencia de Jesús López hizo que la cosa fuese a menos ya desde el principio, y ahora no compensa. A pesar de los pactos que casi se logran con dos partidos antagónicos al PP.
| Melchor y Guillermo… ¿un matrimonio de conveniencia? |
Esto viene a demostrar, y al lado de casa, que los personalismos, en política, crean extraños compañeros de cama, y acaso puede ser lo que sucede con Melchor Roel y Guillermo Leal. ¿Cómo se puede entender, sino, que un antiguo Comunista, y un antiguo militante y candidato del Partido Popular se den la mano amistosamente, y que la alcaldía de un municipio de 16.000 almas penda de un posible pacto entre ellos? La defensa aguerrida de las ideas propias y los ideales políticos ha quedado diluída en el sistema partidista que nos rige, por el cual, nuestro voto se puede traducir en la expresión totalmente contraria a nuestras ideas, y no tener nada que ver con el sentido con el que hemos acudido a las urnas. ¿Milagros de la democracia? ¡No! Milagros del ansia de poder, enfrentamientos personales, arrobamientos personalistas y creencias en liderazgos de cartón-piedra.
Un amigo venía a demostrarme, en un correo electrónico, que el PP de Viveiro era un polvorín. Y yo digo que, así que pase esta mellorada de partidos ¿van a volver los ediles, que hoy podemos adscribir a iVi, algún día al Partido Popular? En caso de que vuelvan ¿cómo explicarán su incursión en algo distinto y que, a todas luces, será el apoyo independiente de Melchor Roel? Y si se manifiestan en favor de la vuelta ¿el PP les admitirá de nuevo? No podemos anticipar mucho las cosas, pero, a pesar de que iVi guarda su lista en el mayor de los secretos, esperando dar un golpe de efecto con personalidades que serán las que tengan la última palabra en el mundo político actual, se entiende ya que en el panorama político municipal de los próximos cuatro años tendremos cuatro formaciones políticas: PP, PSOE, iVi y BNG, a no ser que Izquierda Unida resuelva otra cosa cuanto antes. A juzgar por los comportamientos de los candidatos de los diferentes partidos, se augura una fuerte presencia tanto del PP como del PSOE; si bien este último podría sufrir una notable caída en número de votos y de ediles, fruto del contagio que viene de Ferraz y el PSOE a nivel nacional —que nos han metido en un agujero del que España va a salir difícilmente— la crisis del PSOE gallego, y el nefasto papel que ha jugado Melchor Roel en solitario, además de haber perdido históricos de su partido —que, todo sea dicho, les atraía más votos que otra cosa—. El PP sólo puede ascender: ya ha tocado fondo, con únicamente dos concejales en el pleno municipal. El BNG podría ser un gran beneficiado de la pérdida de votos del PSOE en Viveiro: no podemos olvidar que el ascenso del 2007 del PSOE y la bajada del BNG se debió a una migración del voto de un partido al otro, o como otros han titulado en un blog —que ha dejado de editarse— El PSOE fagocitó al BNG.
No obstante podemos aventurar que iVi tendrá un corto recorrido en la vida política, si bien todo depende de lo que logre en estas elecciones municipales. Parece ser que el personalismo podrá atraer a gente a integrar la lista electoral, pero también podría ser que la ecuanimidad y la apariencia de justicia en sus decisiones —sin entrar en ningún tipo de polémicas con Melchor Roel, como si en lugar de sangre, Guillermo Leal, tuviese litros de horchata en sus venas— lo que podría dar un buen resultado en este proceso electoral. Lo que sucede es que lo de Xove se puede repetir en Viveiro, aunque de forma más lenta, de modo que los antagónicos, en coalición antinatural, podrían volver a gobernar. En un pacto sin futuro, puesto que el acuerdo en los asuntos de fondo no existe, sino que es un acuerdo para intentar que otro partido y otro candidato no tengan, bajo ninguno de los conceptos, la Alcaldía. Así se juega con la democracia.
En todo caso los que pierden, como siempre, son los votantes y la vida política municipal. A largo plazo podemos columbrar la única existencia de tres partidos en Viveiro: PSOE, PP y BNG, de tal forma que el carpetazo a una vida política que marcó, sin duda, la segunda edad dorada de Viveiro (1985-1999), en la cual podemos estar seguros de que fuimos indiscutiblemente la capitalidad mariñana, en la que la prensa y la radio locales estaban copadas de actividad de unos y otros, en las que incluso hemos tenido una cutre —pero servicial— televisión local. En las que el amigo Regal tronaba desde su Picota radiofónica, había salón turístico, y Viveiro valía la pena. Incluso en la política. La gente pensaba y opinaba sin miedo. Hoy, idiotizados por las fiestas, hacemos política y polémica sobre cosas que antaño no se nos ocurriría hacer, como lo que anda en boga por las calles.
Ojalá que, a pesar de la postmodernidad, todo sea para bien.


