sábado, 28 de julio de 2012

Aviso a todos los lectores

Mis muy queridos vecinos y lectores:

Os ruego que disculpéis mi ausencia durante estos seis meses. Un pequeño problema de salud minó también mi ánimo. Y la verdad, no tenía fuerzas ni ganas de ponerme a analizar ni a escribir nada. Tan solo, y muy de cuando en cuando, publicaba algún que otro comentario de los que habíais venido dejándome en este espacio.

Os doy las gracias a todos aquellos que supisteis aguardar pacientemente, e incluso a los que habéis mandado algún que otro mensaje preguntándome muy acertadamente acerca de si tendría o no algún problema serio.

También me gustaría, ya que me he vuelto algo más cascarrabias, reñir a aquellos que con poca vergüenza se atrevieron a tildar de engaño, embuste y cosas peores, el que yo dejase de escribir; exigiéndome explicaciones e informaciones. En primer lugar, el blog es mío y en él escribo lo que me da la real gana —quizá un día empezaré a hablar de poesía, o de música, y dejaré la política para los cerdos—; en segundo término, escribo cuando puedo, quiero o el cuerpo me deje. El tercer aspecto es que siempre he procurado acudir a la cita con puntual rigor, en todos los sentidos, y ello lleva tiempo, fuerzas y esfuerzos: y no pienso tolerar que ningún hooligan local, con ganas de guerra, marque el ritmo de mi vida. 

Estes personajes tienen, para ello, y como yo, los medios adecuados para expresarse con entera libertad: y les aseguro que no me apena perder uno o dos lectores, a cambio, sin embargo, de permanecer en tranquilidad plena en un espacio para el cual siempre he previsto la educación, el buen tono y la amigable discusión, como el éter esencial que envuelve la conversación.

Os ruego, las veces que haga falta, que me disculpéis. Prometo actualizar, a partir de ahora, con más frecuencia, y quizá calidad, en la medida que mis fuerzas me lo vayan permitiendo.

No obstante, y a pesar de que he salido del atolladero —si bien es cierto que con más pena que gloria— os advierto seriamente que parece que, aunque vuelva a las andadas sanitarias, el blog ha de tener redactor: quizá con otras ideas —que le son propias—. Redactor del que estoy muy orgulloso y merecería ser tenido en cuenta en nuestro pequeño pueblo, por ser persona joven e instruida, educada, equilibrada y de carrera. No desvelaré su nombre, pero se notará su presencia, y acaso él me ayude a sobrellevar, desde ya mismo, de forma perspicaz, la elaboración de los comentarios.

Vuelve Pentapolín del Arremangado Brazo, con escudero, esta vez. ¡Buena ventura nos acompañe!