Amigos míos que todo leeis, os aseguro que no he publicado el post antes porque me faltaba el título. No sabía que título poner. Salí a la calle, me paseé, fui a por el pan, me tomé un café en las Negradas y un chato con los amigos en la Fragata. Oí hablar del blog —me alegró mucho, tengo que decirlo—, oí hablar de la lista del PSOE, de la Voz, de la piscina. Pero no se me ocurría ningún título. Y esto anteayer.
Y hoy, al levantarme, di con la solución a mi problema, pues ¿no es la lista del PSOE de Viveiro una obviedad de tres metros de alto, además de una patochada digna de conservarse en los anales? Si nos dio que hablar la lista del PP, imagínaos esta, que escandaliza hasta al más pintado. No sabemos que pasa en la vida política local, pero la cosa está de caspa caída; y yo propondría que a estos todos los mandasen al paro de los políticos —si es que lo hay, que lo dudo— e hiciesen un cursillo acelerado de reciclaje, a ver si se ponían las pilas.
Cierto es que nunca he depositado mi confianza en este partido socialista de cartón-piedra, en el que el miembro activo de la corporación que es más de verdad, resulta más falso que un Judas de policarbonato acrílico. Han corrido ríos de kilobytes de esos, con textos por aquí y por allá, bloges en ristre, y mucho más que las críticas al PP. Y es natural. Es cierto que me podría ahorrar mucho, y decir cuáles y cuántas son las estrellas invitadas, pero carecería de todo sentido —para eso esta el diario— así que voy a analizar un poco la candidatura y sus faltas gravísimas...
Melchor Roel, o la mala publicidad
Resulta que, Melchor, es una marca que ha pasado de moda. Está más que amortizado, y bien haría en imitar a su patrón, ese pingüino de Zapatero, hombre deleznable, volantero y con mucha ventaja el presidente más desastroso de toda la democracia; pues digo que más le valdría imitar a su jefe de línea y coger las de Villadiego, dejarnos en paz y después, gloria. Pero no. Al hombre le da por quedarse, a, según sus palabras, resolver aquellas cosas y enfrentarse a aquellos enemigos con los cuales no bastan ocho años de lucha.
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| ¿Comunista o no? |
Recordemos que Melchor vino del comunismo más radical —hasta bien entrado el siglo XXI, ¡fíjense que anacronismo!— cambiou de acordo y le da por presentarse por el PSOE, en una habilísima jugada del exconcejal Ricardo Placer, de infausto recuerdo político. Habilísima para el PSOE del momento, que ganó dos concejales más, creo recordar, y pésima para el ayuntamiento desde entonces y, por ende, para el PSOE de ahora. La verdad, sabemos que las personas cambian, y mucho puede cambiar el mundo, la vida, las circunstancias y la mente, pero a los volanteros yo no les otorgaría mucho gobierno, no fuese a ser que nos viésemos desgobernados. Pues vamos y se lo damos… ¡Y tan ricamente!
En todos sus años de gobierno, Melchor Roel no puede haberse jactado de absolutamente nada. Desde la judiacialización de la mayoría de relaciones jurídicas y políticas del Concello, al tan famosísimo incremento de la deuda municipal, pasando por sus mil y una milongas, y tras convertise, también, en el Alcalde de las Mil y Una Fiestas, Roel está más acabado que un sueldo a fin de mes y la vida política que le queda es más corta —y torpe— que el vuelo de una piedra (ni de una gallina, siquiera). Ante este panorama, los votantes sabrán decidir con muy buen gusto, y por mucho que intenten hacer de tripas corazón, me da a mi que las tripas rugirán como es debido ante el desastre de una improbable victoria del partido socialista. En una cosa me alegro: por lo menos, ponen la cosa cada vez más reñida. Está claro que, los partidos políticos de nuestro ayuntamiento, en lugar de competir con buenas listas, compiten con listas malísimas, por aquello de la igualdad, y si van a batir récords, van a ser los de la abstención electoral. Una pena.
Pues Roel haría bien en irse, también y más que nada, para su partido. Para no suponer un lastre. No me creo que aquellos que acompañan a Roel consideren que es la mejor opción —yo creo que la mejor opción es desentenderse de él— para gobernar el municipio, y algo les moverá a presentarse. Pero yo de mejor gana me como unas ortigas verdes que me presento en esa lista electoral. Pero de verdad de la buena. Menudo desastre.
Las ausencias.
Lloradísimas van a ser las ausencias. Seguro. Concepción Toral, la concejal de incultura; la de las tres toneladas de libros —miren que fue comentado esto de comprar libros al peso, ¡como si fuesen sardinas!—. Escogida para ese cargo por el Alcalde, en un arrebato de buen gobierno y de demostración de que tiene lo que hay que tener para gobernar un pueblo. Pues Toral no va. Apenadísimos estamos desde que sabemos la noticia, y no sabemos cómo vamos a vivir a partir de ahora, sin que la cultura penetre en nuestras vidas, acostumbrados como estamos, ya, desde que ella ocupa tan magnífico cargo. Su gestión cultural ha sido vergonzosa, limitándose a fiestas y demás parranderíos, instigada por el actual Alcalde. Bueno: como decía un poeta que escribió en el blog de César Aja, disfrutolo a bien bailar, gastose sus carcaños. Nadie la echará en falta, ni a ella ni a sus ingeniosos comentarios, y le deseamos buena vida en su casa con los suyos. Celebramos que no vuelva a concurrir, pero por higiene nuestra, y no porque le deseemos daño o mal alguno, sino todo lo contrario.
Olga Méndez, la concejal que ni estaba ni se le esperaba. Más neutra que el agua destilada. Posiblemente su ausencia haya salido de ella misma. Y es que no hay como el trabajo de cada uno y su vida propia, sin tener que andar en estos bretes concejiles. Le deseamos tanta buena vida como a Toral.
Ojalá que le vaya bonito, no se pierde nada en política, y ojalá diese paso a alguien mejor, cosa que vamos dudando...
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| Ni más, ni menos. |
Y la Ausencia. Esta con mayúscula. Rafael Amor, concejal de Defensa, Festejos (¡también!) y Guardián del Tesoro. El papel que ha jugado en el Concello fue escandaloso. Desastroso y deleznable. Su participación en los plenos dejaba que desear. Su actuación diaria con los ciudadanos fue insultante, despreciable y no fue delictiva porque no cuadró. Los proveedores del Concello se acuerdan de él todas las mañanas, y para encontrarlo en su oficina habría que vivir en el Ayuntamiento. Uno de los responsables del agujero económico municipal y de que los empleados no hayan cobrado sus sueldos a tiempo. Sus enfrentamientos con la Policía Local y con diversos trabajadores del Concello son proverbiales. El trabajo que tenía que hacer está, por cinco años, en el aire y esperando mejores tiempos. Rafael Amor se va, lo echan o no vuelve. Es igual. Su paso por el Concello será recordado por los siglos, y no precisamente por su buen hacer, sino más bien todo lo contrario. Ojalá que nos olvidemos muy pronto de él. Que le vaya como pueda, y que tanta paz lleve como quebraderos de cabeza causó y alivio queda. Nos alegra que se vaya a hacerse su vida privadamente y nos deje a nosotros con nuestras cuitas diarias, que ya son bastantes sin ninguna necesidad para que él viniese a aumentárnoslas.
Conocida, pública y notoria era su desafección por Jesús Cal; desafección que manifestaba a gritos en cuanto podía aunque fuese en medio de la plaza y a la vista de grandes y pequeños. El hooligan político Amor se va, y nadie lo echará en falta. Si prescinden de él o se va por iniciativa propia no nos incumbe. La Voz de Galicia habló del «controvertido» Amor. Pues decir controvertido tratando de este presunto señor, es como decir que Pau Gasol está «crecidito». Vamos, una mamarrachada en toda regla. Desde luego que S. Serantes podría haber consultado un diccionario antes de estampar la palabrita de marras. No hay opiniones contrapuestas a la hora de hablar de Rafael Amor, sino que hay una voz unánime y clamorosa: que sobra, sobraba y sobrará, y que acaso una dosis de buena educación, saber estar, comportamiento cívico y Educación para la Ciudadanía, no le vendría nada, pero que nada mal. Y si alguien cree lo contrario, que lo escriba, que estaré encantado de publicarle el comentario, faltaría más.
A todas estas ausencias debería sumarse la de Melchor Roel, el tercer concejal de fiestas —a mi que me expliquen la cosa: Melchor se dedicaba a preconizar fiestas; Cachi Toral era concejala competente en cultura y parte de las fiestas; y Amor se encargaba de Naseiro. Manda huevos: tres cargos municipales para gastar en parranda—. Pero hete aquí que no quiere irse, y amenaza con reeditar una alcaldía horrorosa. ¡No lo quieran las meigas!
Las corridas de la lista
Mejor sería decir corrimentos, pero es igual. Cal, que pasa a un tercer puesto. He dicho ya de Cal que me parece un hombre prudente. Le conozco de hace muchísimos años. Enseñó matemáticas a nuestros hijos y nietos, es un genio y un profesional en su materia, y quiere cumplir de una forma absoluta y eficaz. Cosa que, en la administración pública, está fuera del alcance de la gente honrada. A Cal le hacen la cama sus rivales, insultándolo y poniéndolo verde. Pero tenemos una idea muy distinta de éso: persona afable, amable, llena de humor, insuperablemente atento con sus amigos y familiares, gran deportista, persona involucrada e inmejorable en muchos aspectos. Tendrá sus fallos y cometerá sus errores, como todos nosotros, y yo el primero, pero éso lo convierte en lo que es: una persona formidable. Pero, lo siento mucho, la política no es lo suyo. Si todo el ayuntamiento estuviese lleno de Cales, desde el conserje al alcalde, probablemente funcionaría como un reloj. Habría alguna salida de tono, pero, en definitiva, habría buena gente y cumplidora. Es un piñón muerto, que gira y gira, pero no casa con el resto del engranaje. Y quien crea lo contrario que lo diga.
María Loureiro me parece una Pajín a la Vivariense. Chica de partido, que la verdad, no sabemos a qué se ha dedicado. Que puede estar tanto como puede no estar, y el ayuntamiento seguiría funcionando igual de mal. Licenciada en Derecho (¡menos mal!) pero sin que se note mucho éso en la vida del Concello. Tiene que estar porque es chica joven que desde siempre ha estado afiliada, de estas personas que convierten a la política en su profesión, sin haber experimentado otras cosas que son las que le darían el bagaje suficiente como para atreverse en política. Medrará, supongo, en la vida interna de su partido, y eso le supondrá cargos, puestos, viajes y relevancias que la pondrán en una sustanciosa posición, en la que gane sus cuartos sin daño de nadie más que el erario público y con gran aprovechamiento propio. Si sigue esa carrera tenga, desde aquí, nuestra más sincera felicitación; pero le recomendaríamos que no tentase a la suerte, y que tal como corren los tiempos, se marcase un ritmo provechoso y echase suertes en una vida laboral externa a la política.
Hermida: el concejal del rural al que estiman en las aldeas. Buena cosa es todo aquello que ha hecho, pero se queda aguardando mucha más obra necesaria. Tenemos ocho años en los que Roel ha centrado su mirada en el núcleo urbano, y a las parroquias únicamente mandaba, cada año, el preceptivo aguinaldo para la festividad. Las obras que se hicieron con el Plan E fueron la excepción que confirmó la regla de que lo rural ha sido un olvido casi a propósito, puesto que el grueso de los votantes se concentran entre Covas, Viveiro y Celeiro. Hermida jugó un importante papel, pateándose todas las congostras, pistas y demás callejuelas de nuestras aldeas, y puso luces en todos los sitios —a veces demasiadas, para la población que hay—. Pero, en fin, están servidas. Concejal dedicado a lo suyo, sin meterse en más jaleos que los que da su grupo político, su actuación no fue más allá pues está totalmente encorsetado por un gobierno sin futuro. Otro que, como Cal, haría más cosas si en el ayuntamiento todos fueran hermidas, y no como ahora.
Isabel Rodríguez, médico. Pues como Olga en su mandato, parece que los que se dedican a la medicina ni están ni se les espera. Una ausencia plena de su papel, y tuvo su relativa importancia con el asunto del tan famoso Concello Saudable. Todos sabemos que se necesita personal para rellenar las listas, pero nos parece que este año el Partido Socialista ha empezado a rellenar muy por abajo. Siendo la cuarta de la lista, y manteniéndose tal como ahora las cosas —a no ser que Melchor Roel dé un golpe de timón inesperado y el devenir sea bueno—lo tiene crudo para resultar ser elegida concejal. Podríamos, ya despedirla de la vida política, y desearle lo mejor. Pero expectativas tendrá, sino no se presentaría. Y habría que ver si esta gente encarga estudios a Sigma dos o Demoscopia, de ésos que aciertan poco, pero dicen por donde van los tiros.
Las incorporaciones
Las incorporaciones son importantes en esta lista. En primer lugar Covadonga Viamonte. Una sindicalista. Luenga es la relación que Melchor Roel mantiene con el famosísimo sindicato, cuna de sinvergüenzas que mantienen a los trabajadores en la más absoluta precariedad laboral, y si no fíjense: con la que está cayendo en lo laboral, y únicamente le hacen a ZP una huelga general de chirigota, avisando días antes y rascándose los cojones mutuamente, mientras este gobierno socialista ha subvencionado con más de 3,6 millones de €uros, en este año de crisis, a estos chupópteros que se ríen de todos los trabajadores. ¿Qué pensamos de Covadonga Viamonte? Pues lo mismo que de todos los sindicalistas. Que no arriman el hombro si antes no se les ha arrimado la brasa. Pensamos que tienen una falta congénita de empatía y honradez, que mantienen engañados a trabajadores —y como todo se sabe, escárbese un poco en las pendencias laborales que existen ahora en el ayuntamiento, y veremos como CCOO se está llevando un sustancioso pellizco, a buena cuenta de los despidos improcedentes que Roel ha hecho y que, por su mediación, acabaron tramitándose en los despachos de los abogados de Comisiones ¿se sabe eso en profundidad? ¿no será un tanto delictivo, o cuando menos irregular?—. Pues conchabados todos, el contubernio prospera y hacen piña, ahora en el terreno político, el cual es muy distinto al sindical, y no porque prospere más la decencia, sino simplemente ya por su temática. Adiós, muy buenas, y Covadonga Viamonte estaría mejor en su casa o negocio, y hubiérele dejado esto a personas de mejor catadura. Seguro que con su familia y amigos es estupenda, pero en su actividad tendría que revisarse los ojos, porque seguro que no ve las cosas tal y como son. Discúlpenme todos, pero lo de los sindicatos, y aquellos que los integran en puestos de responsabilidad —que saben lo que hay, la cera que arde y no pueden desconocer la verdad— no me caen bien, precisamente porque están engañándonos a nosotros, curritos de toda la vida. En fin: será la frustración de no poder haber sido nunca un liberado sindical; pero a estas alturas que les dén a todos, que ya no me hacen falta ni en lo más mínimo.
Carlos Gueimunde —parece que en ayuntamiento predomina una estirpe— trabajador de EV. Pues me creo esa cosa. Trabajador, y punto. Un reclamo a la honradez, la divergencia en la lista electoral y otro punto joven. No sabemos que concejalía caería en sus manos, pero debería ser poca cosa en lo referente a la exigencia de preparación —y no por que no lo esté, sino porque no reúne experiencia como para tratar Hacienda, por ejemplo—: acaso Deportes. Pero que sea poco exigente desde el plano técnico no es óbice para que sea importante en otros extremos. Una concejalía de este estilo le daría las cosas medidas y reflexionadas, no podría gastar más de lo que le asignasen —si hubiese presupuesto— y que se invente lo que quiera. A Carlos Gueimunde, porque es joven, le deseamos más que a nadie buena suerte, buena vida, pero también le diríamos que, si Isabel Rodríguez no sale, él tampoco.
El resto, o el conjunto.
Pues para qué hablar de él Verónica no sé que, Lidia no se cuanto, Jesús del otro lado. Mi más profundo respeto a su persona, pero seamos coherentes: el resto no existe, a efectos prácticos. El conjunto es distinto, porque el conjunto es Melchor Roel, solo. Solito. Los que critican con tanta rotundidad que César Aja va a ser un alcalde absoluto, que reúna en su persona y cargo las competencias importantes, que me digan que ha pasado durante los últimos cuatro años, en los cuales Melchor ha sido el Caporal Municipal, y antes de respirar públicamente, había que acudir a él, para ver si ayudaba. Incluso en los anteriores cuatro años invadió las competencias que le pareció en el ámbito de cultura, cosa que correspondía, como todos sabemos, a Paco Luis —quien después fue notablemente criticado por Cachi, que vino a decir que no hacía nada—. Así Melchor Roel, creyendo que él es la única oportunidad del Partido Socialista en Viveiro, se ha autocoronado durante todo este tiempo, se ha hecho el hombre fuerte, y sin Melchor parece que no hay futuro. Pero entendemos que es todo lo contrario, el pasado y el lastre para el futuro del Partido Socialista. Fíjense si es pasado que se enteró de Suresnes en el 2003. ¿Pueden creerse eso? Felipe González y Alfonso Guerra son más futuro que Melchor. Así de simple.
El conjunto parece que lo van a formar, de nuevo, los partidos, puesto que ahora va a ser difícil gobernar por uno mismo, y se va a hacer más necesario que nunca el cogobierno de varios partidos. ¿Se reeditará un bipartito PSOE-BNG? Lo dudo, y más si la fuerza preponderante es el PSOE —por menos no creo que pase— y si Melchor se mantiene de hombre capital. Sería necesario mucho pelillos a la mar, poca memoria histórica y sometimiento del PSOE, amén de otras muchas cosas, como, por ejemplo, tener suficiente número de concejales. La segunda opción es un tripartito inusitado, en el cual derecha (iVi, que es de derechas a todas luces), izquierda (PSOE) y nacionalismo (BNG) se diesen la mano, pero no por lo bien que se llevan entre ellos y la cercanía ideológica, sino por la única teima de apartar lo más lejos un posible gobierno del PP. Y entonces se dirá en la prensa, muy justificativamente, que la mayoría de los habitantes de Viveiro decide que no va a tener un gobierno popular. Pero por la propia naturaleza del proceso electoral, se da la paradoja, fíjense, que es totalmente lo contrario lo que se decide en democracia: quien quieres que sea tu gobernante. Y no todo lo contrario. Pero hay demócratas que aún no se han enterado.
La valoración final
Pues que Roel, según el Progreso, ha seguido un criterio que no explica, o yo no entiendo, y que una lista peor que la que podríamos imaginar no puede ganar las elecciones, y si las gana es que las otras son mucho peores. Que hay que esperar al devenir de los acontecimientos, y que las alianzas antinaturales estarán al orden del día, que de una forma escandalosa dirán del voto todo lo contrario a lo que se piensa. Una candidatura que resulta de una hartazga de gobierno, de un empacho de progresismo. Del engaño a todo el vecindario, y un engaño continuado durante ocho años, que se elevó a su máximo exponente los últimos cuatro. Pero la verdad no se pudo contener más tiempo, y ha reventado, por donde pudo. Para aguantarla no valen ya exusas de mal pagador, ni entrevistas, por muy largas que sean. No valen justificaciones, ni echar la culpa a los que estaban antes, precisamente porque antes estaba este Roel. Lo de hace 12 años pudo estar ya más que arreglado, pero todo eso se enquistó y hace hoy muy difícil cualquier operación para poner las cosas en su debido lugar. No, no vale ya que la culpa sea de otro. La culpa ahora es de quien es, a lo hecho, pecho, y apencar cada uno con lo suyo. El velamen de este gobierno va a ser difícil de soportar para el palo, y aventuramos que quebrará. No será amarga derrota, sino justo castigo. ¿Hay alguien que no opine así?
Perlitas de la semana
Voy a añadir una sección a mis posts, que serán comentar lo salido en la prensa.
Piscina municipal: era hora y a ver si es verdad. Corramos todos a que no nos cobren, para que se desquiten luego. Lo importante es que se dé el servicio, cosa que parece que no entienden los gobernantes. Y se dé bien, no como hasta ahora, con esa agua horriblemente fría que hay. A ver si toman nota.
Rescate de Portugal: los siguientes somos nosotros. Guarden sus dineros en el colchón, no se pongan muy enfermos para no necesitar de la Seguridad Social, y corran poco en la carretera. El Estado necesita sus dineros.
Taller de yoga de la risa en Burela. A buenas horas. En Viveiro nos llevamos riendo desde hace tiempo, y por no llorar. Que tomen nota.
Melchor Roel prevé que se construyan 2.400 viviendas de aquí al 2040. Era boa. Ni lo veré, pero no me hace falta ser adivino.